Estados Unidos e Irán protagonizaron este fin de semana una nueva y peligrosa escalada militar en el Golfo Pérsico. Las fuerzas del Comando Central estadounidense (Centcom) completaron una tercera ronda de bombardeos en pocos días contra el régimen iraní, alcanzando más de 130 objetivos militares con «municiones de precisión», mientras el Estrecho de Ormuz permanece cerrado «hasta nuevo aviso» por orden de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Represalia por el ataque a un buque en Ormuz
La ofensiva estadounidense fue ordenada directamente por el comandante en jefe de Estados Unidos como respuesta al ataque que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica perpetró contra el M/V GFS Galaxy, un buque portacontenedores de bandera chipriota que sufrió un incendio y daños graves en su sala de máquinas, dejando a un tripulante civil desaparecido, según detalló Infobae. Washington había fijado un plazo hasta el sábado para que Teherán cesara los ataques contra embarcaciones comerciales y reconociera la libre navegación en el estrecho, un ultimátum que no obtuvo respuesta positiva.
Irán responde con misiles contra el Golfo
Tras los bombardeos, el régimen iraní lanzó misiles balísticos y drones contra bases y emplazamientos de radar en Jordania, Kuwait, Bahréin y Qatar, según informó la propia Guardia Revolucionaria. La organización advirtió además que, de continuar las operaciones militares en su contra, tomará represalias contra «nuevas bases enemigas en la región», lo que ha reavivado el temor a una guerra abierta en Medio Oriente.
Una arteria clave para el comercio mundial, bloqueada
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es uno de los pasos marítimos más importantes del planeta: por allí circula aproximadamente una quinta parte del comercio global de petróleo y gas natural licuado. La agencia estatal iraní IRNA confirmó que la vía «permanecerá cerrada hasta que cesen las intervenciones estadounidenses en la región», y que no se permitirá el paso de ninguna nave mientras dure la ofensiva.
Diplomacia estancada
El futuro de las negociaciones sigue en el aire. Mientras Teherán reclama el derecho a regular el tránsito por el estrecho —y ha anunciado su intención de cobrar tarifas a los buques que lo utilicen—, Washington insiste en que la libertad de navegación debe estar garantizada sin restricciones ni peajes. «La seguridad de las rutas marítimas y la protección del comercio internacional son prioridades para Estados Unidos», afirmó un portavoz militar citado por Infobae, quien remarcó que la administración continuará adoptando las medidas que considere necesarias.
La comunidad internacional, en vilo
El Estrecho de Ormuz ya había sido escenario de cierres temporales en episodios previos del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, lo que en su momento disparó los precios internacionales del petróleo y generó fuertes perturbaciones en el tráfico marítimo regional. Con la vía nuevamente bloqueada y ambos bandos intercambiando ataques, la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada mayor en una de las zonas más sensibles para la seguridad energética global.









