España disputa esta noche en Nueva Jersey su segunda final de la Copa del Mundo de la historia, después de eliminar a Francia por 2-0 en semifinales y encadenar 37 partidos sin perder, una marca que iguala el récord histórico de Italia. Repasamos el camino de la Roja de Luis de la Fuente hasta esta cita con la gloria frente a Argentina.
El Mundial 2026, el primero organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá y el primero disputado con 48 selecciones, llega esta noche a su desenlace en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Frente a Argentina, vigente campeona del mundo desde Catar 2022, la selección española dirigida por Luis de la Fuente busca su segundo título mundial, dieciséis años después de la gesta de Sudáfrica 2010. Más allá de lo que ocurra en el marcador, el camino recorrido por esta generación ya ha dejado huella en la historia reciente del combinado nacional.
Una racha histórica: 37 partidos sin perder
La clasificación de España para la final supuso algo más que un billete deportivo: la Roja igualó el récord de Italia de 37 partidos consecutivos sin conocer la derrota, una marca que sitúa a esta generación entre las más regulares de la historia del fútbol de selecciones. El dato cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que España ha combinado esa regularidad con un fútbol de ataque reconocible, apoyado en el control del balón y en una generación de futbolistas jóvenes que ha ido tomando el relevo de la etapa dorada de 2008-2012.
La semifinal ante Francia: un ejercicio de solidez defensiva
El 14 de julio, en el Dallas Stadium (AT&T Stadium), España se convirtió en la primera finalista del Mundial 2026 al imponerse 2-0 a una Francia que había llegado a semifinales tras anotar 16 goles y ser considerada una de las selecciones más peligrosas del torneo. Mikel Oyarzabal abrió el marcador de penalti en la primera parte y Pedro Porro sentenció el resultado. El dato más revelador del partido no fue ofensivo, sino defensivo: Francia no logró un solo remate a puerta hasta pasado el minuto 80, un síntoma de la solidez que ha exhibido el bloque español durante todo el torneo.
Tras el partido, Luis de la Fuente fue tajante: «Hoy nos hemos enfrentado a una de las mejores selecciones del mundo, pero ellos tenían enfrente al mejor equipo del mundo», dijo el seleccionador, que disputaba su tercera semifinal ante Francia al frente del combinado nacional. De la Fuente insistió en que la mentalidad colectiva del grupo, más que el talento individual, ha sido la base del éxito: «Estos jugadores demuestran compromiso, solidaridad y talento».
Yamal, Pedri y una generación que recuerda a 2010
El eje del éxito español combina experiencia y una irrupción generacional sin precedentes recientes. Lamine Yamal, la gran estrella emergente del combinado, comparte protagonismo con Pedri, Mikel Oyarzabal, Nico Williams, Marc Cucurella, Dean Huijsen, Robin Le Normand, Martin Zubimendi, Pedro Porro y el guardameta Unai Simón, entre otros. Según análisis publicados por Al Jazeera tras la semifinal, De la Fuente ha logrado que España «recupere el espíritu de 2010», en referencia al equipo que conquistó el único Mundial de su historia en Sudáfrica bajo la dirección de Vicente del Bosque.
La comparación no es casual: como en 2010, esta España ha construido su candidatura sobre la posesión del balón, la paciencia para desgastar defensas cerradas y una capacidad de resistencia que le ha permitido llegar entera a las rondas decisivas. La diferencia principal es generacional: mientras el equipo de 2010 se apoyaba en jugadores en la plenitud de su carrera, esta versión combina veteranía con futbolistas de apenas veinte años que ya se han convertido en referentes globales del fútbol de clubes.
Un Mundial gigante como telón de fondo
El logro español se produce en el contexto de un torneo que ha roto todos los moldes previos. La ampliación a 48 selecciones ha llevado la asistencia total a estadios a superar el récord histórico establecido en el Mundial de Estados Unidos de 1994, según datos de la FIFA, cuyo presidente, Gianni Infantino, ha calificado la cita como «el evento más exitoso de la historia» del organismo. El propio país anfitrión principal, sin embargo, se despidió de forma prematura: Estados Unidos cayó eliminado en octavos de final ante Bélgica por un contundente 4-1, después de haber cerrado la fase de grupos con una derrota ante Turquía jugando con suplentes.
Ese contraste —entre el fracaso deportivo del anfitrión y el éxito de selecciones históricas como España y Argentina— ha marcado buena parte de la conversación mediática en torno al torneo, junto a controversias relacionadas con los precios de las entradas —las más caras de la historia de la competición— y las restricciones de visados impuestas por Washington a ciudadanos de 75 países, que complicaron el desplazamiento de aficionados de varias selecciones clasificadas.
Qué significaría el título para España
Más allá del resultado de esta noche, la trayectoria de España en este Mundial confirma un ciclo de éxito que ya incluye la Eurocopa 2024 conquistada en Alemania. Un segundo título mundial, dieciseis años después de Sudáfrica 2010, consolidaría a esta generación como una de las más laureadas del fútbol español y europeo reciente, con dos Eurocopas y un Mundial en un lapso de tres años. Incluso en caso de derrota, el balance del torneo —invicto, récord de imbatibilidad igualado y una final disputada con autoridad— refuerza la idea de que la Roja atraviesa uno de sus mejores momentos desde la era dorada de Del Bosque y Luis Aragón.
Con información de FIFA, Al Jazeera, Bolavip, beIN Sports y agencias.









