El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, reconoció que la inflación estadounidense continúa por encima de lo deseable, aunque destacó que los riesgos inflacionarios han comenzado a moderarse gracias, en parte, a la caída de los precios de la energía tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Sus declaraciones llegan en medio de un informe de la Fed al Congreso que atribuye el repunte de precios a los aranceles, el conflicto en Oriente Medio y el auge de la inteligencia artificial.
Un diagnóstico con matices
En sus primeras comparecencias públicas como nuevo timonel de la Reserva Federal, Kevin Warsh —quien asumió el cargo tras la salida de Jerome Powell a fines de mayo— fue claro: «los precios son demasiado altos», afirmó, según recogió CNBC. El indicador preferido de la Fed para medir la inflación subyacente se ubicó en 3.4% en mayo, mientras que el índice general llegó a 4.1%, cifras muy por encima de la meta del 2% que persigue el banco central estadounidense.
Sin embargo, Warsh matizó el panorama al señalar que «las expectativas de inflación de las últimas cuatro semanas han bajado, los riesgos de inflación han bajado», de acuerdo con declaraciones recogidas por Bloomberg. El funcionario explicó que los precios de la energía se redujeron «de forma sustancial» desde que Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento para poner fin a las hostilidades el mes pasado, un respiro que, no obstante, podría verse comprometido por la reciente reactivación del conflicto bélico.
Aranceles, guerra e inteligencia artificial: los tres motores del alza de precios
Un informe de política monetaria remitido por la Fed al Congreso, citado por The Daily Record, identificó tres factores detrás del «repunte acelerado» de la inflación en la primavera: el impacto progresivo de los aranceles comerciales, el incremento de los costos energéticos vinculado a la guerra entre Estados Unidos e Irán, y el acelerado despliegue de infraestructura para inteligencia artificial, que está presionando la demanda de energía y de determinados insumos tecnológicos.
Pese a este contexto, el informe también destacó señales de estabilidad en el mercado laboral, con una tasa de desempleo de 4.2% en junio, calificada como «baja», y un crecimiento económico «moderado» durante los primeros meses de 2026, con el PIB expandiéndose a un ritmo anualizado del 2.1%.
Una Fed en transformación
Warsh, quien llegó al cargo en un contexto de fuerte controversia entre la Casa Blanca y su predecesor, anunció la creación de cinco grupos de trabajo para revisar distintas funciones del banco central, entre ellas la forma en que se mide y se responde a la inflación. «Ya no vamos a depender únicamente de datos de agencias gubernamentales con problemas de mala medición y encuestas que ya no son relevantes», afirmó, según Yahoo Finance.
El nuevo presidente de la Fed reiteró además que la institución «no se sentirá cómoda» mientras la inflación se mantenga por encima del 2% y prometió «entregar estabilidad de precios» en Estados Unidos, aunque evitó anticipar si el banco central moverá las tasas de interés en su próxima reunión de julio, que se mantienen sin cambios desde diciembre.
Qué vigilar de cara a las próximas semanas
Con el conflicto entre Estados Unidos e Irán nuevamente en escalada tras la declaración de Trump de que el alto el fuego «ha terminado», el principal riesgo para la hoja de ruta de Warsh es que los precios de la energía —que habían dado algo de aire a la inflación— vuelvan a dispararse. Los mercados estarán atentos a la próxima reunión de la Fed para ver si estas nuevas tensiones geopolíticas terminan inclinando la balanza hacia una postura más dura en materia de tasas.









