El Ejército israelí ha puesto en marcha una operación militar en Cisjordania que, según el propio Gobierno, se prolongará durante semanas, en medio de una ola de violencia de colonos contra la población palestina. La escalada coincide con el primer viaje de Benjamin Netanyahu a Washington desde el inicio de la guerra contra Irán, donde se reunirá este martes con Donald Trump a apenas tres meses de unas elecciones israelíes que podrían decidir su futuro político.
El detonante: violencia colona y seis muertos
La ofensiva llega tras varios días de ataques crecientes de colonos israelíes contra localidades palestinas, que alcanzaron su punto más grave el viernes con un asalto a la localidad de Tel que dejó seis muertos, cuatro palestinos y dos israelíes, en circunstancias que las distintas partes narran de forma contradictoria. El ministro de Defensa, Israel Katz, ha anunciado que las operaciones de «contraterrorismo» del Ejército en Cisjordania se ampliarán en las próximas semanas, mientras crecen las denuncias de organizaciones de derechos humanos sobre la escalada de la violencia de los colonos en el territorio ocupado.
Nuevos asentamientos antes de viajar a Washington
Antes de partir hacia la capital estadounidense, Netanyahu y Katz anunciaron una serie de medidas que incluyen la creación de nuevos asentamientos en Cisjordania y la legalización de otros ya existentes, en una decisión que Naciones Unidas y buena parte de la comunidad internacional consideran ilegal conforme al derecho internacional. La medida llega en paralelo a la expansión de la actividad militar, en lo que organizaciones humanitarias describen como una doble presión -asentamientos y operaciones de seguridad- sobre la población palestina del territorio.
La cita con Trump, con el trasfondo de la guerra de Irán
Netanyahu se convertirá este martes en el primer líder extranjero en reunirse con Trump desde que Washington inició hace casi cinco meses su ofensiva contra Irán, un conflicto que ha marcado la agenda de seguridad israelí durante todo este año. La visita se produce, además, en plena pausa de los bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní, por lo que ambos líderes previsiblemente abordarán tanto el futuro de esa tregua como la nueva escalada en Cisjordania, en un encuentro que Israel querrá aprovechar para reafirmar el respaldo de Washington antes de las elecciones de octubre.
El telón de fondo electoral
Israel celebrará elecciones legislativas el 27 de octubre, una cita que se perfila decisiva para el futuro político de Netanyahu tras casi tres años de guerra casi ininterrumpida, primero en Gaza y después contra Irán. La expansión de los asentamientos y el endurecimiento de la política en Cisjordania se interpretan en Jerusalén como un intento del primer ministro de consolidar el respaldo de su base más nacionalista y religiosa de cara a las urnas, en un momento en que las encuestas reflejan un desgaste significativo de su coalición de gobierno.
Qué puede pasar ahora
La combinación de una operación militar de varias semanas, nuevos asentamientos y un calendario electoral apretado apunta a una escalada sostenida en Cisjordania durante los próximos meses, con un riesgo real de que la violencia de colonos y la respuesta militar se retroalimenten. En el plano internacional, la Unión Europea y varios gobiernos árabes han expresado ya su rechazo a la expansión de los asentamientos, aunque hasta ahora sin medidas de presión efectivas más allá de la condena verbal.
La reunión con Trump será clave para calibrar hasta dónde llega el margen de maniobra de Netanyahu: un respaldo explícito de Washington a la operación en Cisjordania reforzaría su posición electoral, mientras que cualquier gesto de distanciamiento -por ejemplo, si Trump prioriza cerrar la crisis con Irán antes que respaldar una nueva escalada en el territorio palestino- podría complicar los planes del primer ministro israelí a solo tres meses de las urnas.









