Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas durante el fin de semana en Islamabad terminaron sin acuerdo tras casi 21 horas de conversaciones, y el presidente Donald Trump confirmó este lunes que mantiene el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz decretado meses atrás. La ruptura del diálogo, mediado por Pakistán, devuelve al Golfo Pérsico a su momento de mayor tensión en lo que va de año y ha disparado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril en la apertura de los mercados asiáticos y europeos.
Veintiún horas de diálogo sin resultado
La delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance y con la participación del enviado especial Steve Witkoff y del asesor Jared Kushner, trasladó a Trump que el principal obstáculo fue la negativa de Teherán a aceptar las líneas rojas planteadas por Washington: el fin de todo enriquecimiento de uranio en suelo iraní, el desmantelamiento de las instalaciones nucleares principales del país y la salida de las reservas de uranio altamente enriquecido fuera de sus fronteras.
Irán, por su parte, tampoco aceptó poner fin a la financiación de las milicias aliadas en la región ni renunciar al cobro de un peaje por el tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz, la vía por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. El Gobierno iraní calificó el encuentro de «intenso» pero denunció lo que llamó «demandas excesivas» de la Administración estadounidense, y pidió que se respeten sus «derechos e intereses legítimos».
Trump resumió el resultado con una frase que ilustra la magnitud del desacuerdo: aseguró que «la reunión fue bien, se acordaron la mayoría de los puntos, pero el único que realmente importaba, el NUCLEAR, no». Esa afirmación confirma que, pese al fracaso, ambas partes reconocen avances parciales en cuestiones secundarias, lo que deja abierta una puerta, por estrecha que sea, a una futura ronda de contactos.
Un bloqueo que ya dura tres meses
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de la Marina estadounidense no es una medida nueva: se inició el pasado 13 de abril, cuando Trump ordenó por primera vez la operación tras el primer fracaso negociador en la misma ciudad pakistaní. Según ha explicado la Casa Blanca, el objetivo declarado es cortar los ingresos que obtiene la Guardia Revolucionaria iraní por controlar el paso, unos cobros que distintas fuentes sitúan en torno a los 2 millones de dólares por autorización de tránsito a determinados buques.
Tres meses después, el bloqueo se ha convertido en el punto de fricción permanente entre ambos países y en la variable que más pesa sobre el mercado energético mundial. Irán ha respondido en las últimas semanas con una escalada retórica: Teherán ha advertido de que su lista de objetivos militares «se ha actualizado» ante las amenazas de Trump, una frase que en el lenguaje diplomático iraní suele preceder a demostraciones de fuerza en la región, ya sea mediante maniobras navales o mediante sus milicias aliadas en Irak, Líbano o Yemen.
Impacto inmediato en los mercados de energía
La reacción de los mercados ha sido inmediata. El barril de petróleo Brent llegó a dispararse un 7,3% hasta los 102,72 dólares al mediodía de este lunes, superando la barrera psicológica de los 100 dólares por primera vez desde el inicio de la crisis, antes de moderar la subida al 4,36% y cerrar la sesión europea en 99,36 dólares. El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, avanzó un 2,6% hasta los 99,08 dólares. Las bolsas europeas abrieron con fuertes descensos: el Ibex 35 perdió la cota de los 18.000 puntos al caer un 1,42% en la media sesión, mientras el DAX alemán, el CAC francés, el FTSE MIB italiano y el FTSE 100 británico también cerraron en números rojos.
Por qué importa y qué puede pasar ahora
El pulso entre Washington y Teherán trasciende lo bilateral. Una quinta parte del petróleo mundial y una proporción similar del gas natural licuado pasan por Ormuz, de modo que cualquier interrupción prolongada del tráfico —o incluso la simple percepción de riesgo de que se produzca— encarece el crudo, presiona la inflación energética en Europa y Asia, y complica la ya delicada hoja de ruta de bajada de tipos de los bancos centrales, que llevaban meses intentando consolidar la desinflación.
Para Europa, dependiente en buena medida de las importaciones energéticas, el escenario es especialmente sensible: un Brent sostenido por encima de los 100 dólares durante varias semanas trasladaría presión inmediata a las facturas de gas y electricidad justo antes del ciclo de contratación de suministro para el invierno. Para las economías emergentes importadoras de crudo, el golpe sería aún mayor en términos de balanza de pagos y de inflación importada.
En el plano estrictamente político, el hecho de que Trump no haya cerrado la puerta a una nueva ronda de negociaciones —pese a mantener el bloqueo— sugiere que Washington busca combinar presión máxima con una salida negociada antes de que la crisis derive en un enfrentamiento militar directo en el Golfo. Irán, por su parte, necesita mostrar firmeza interna sin cruzar la línea que provocaría una respuesta militar de Estados Unidos o de sus aliados regionales. El resultado, al menos a corto plazo, es un equilibrio inestable: ni guerra abierta ni acuerdo, con el petróleo como principal termómetro de una tensión que ningún actor parece capaz de desactivar por completo esta semana.
Actualización: Trump dice que Irán «tiene muchas ganas» de llegar a un acuerdo
Horas después del cierre europeo, Donald Trump afirmó que Irán se había puesto en contacto con Washington para retomar el diálogo y que Teherán «tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo», una declaración que suavizó el tono de la jornada y contribuyó a un repunte en Wall Street (S&P 500 +1%, Nasdaq +1,2%, Dow Jones +0,6%). Con este giro, el Ibex 35 logró moderar su caída hasta el 0,99% al cierre y se mantuvo por encima de los 18.000 puntos, después de haber llegado a ceder un 1,88% durante la mañana. En el plano diplomático, China pidió «seguridad, estabilidad y flujo» en el estrecho de Ormuz, y el presidente francés Emmanuel Macron anunció que convocará en los próximos días, junto al Reino Unido, una conferencia internacional para una misión «estrictamente defensiva» que restablezca la libre circulación por el estrecho, al margen de Estados Unidos, Israel e Irán. El bloqueo naval sobre Ormuz, no obstante, seguía vigente al cierre de esta edición.









