Apple confirmará en septiembre dos de sus apuestas más arriesgadas en una década: una Siri completamente rediseñada que correrá sobre chips Nvidia Blackwell B200 alojados en la nube de Google, y el primer iPhone plegable de la compañía, con un precio que rondará los 2.000-2.500 dólares. El movimiento supone una ruptura con la estrategia histórica de Cupertino de controlar de principio a fin cada pieza de su tecnología.
Apple se prepara para presentar en septiembre de 2026 la actualización más ambiciosa de Siri desde su lanzamiento en 2011, según coinciden múltiples informaciones recogidas por MacRumors y 9to5Mac. La nueva versión del asistente dependerá, para sus tareas más exigentes, de infraestructura ajena: chips Nvidia Blackwell B200 alojados en centros de datos de Google Cloud, con los datos de los usuarios cifrados mediante la función de computación confidencial basada en hardware de Nvidia.
Un asistente con dos cerebros
El diseño técnico revelado por las filtraciones describe un sistema híbrido. Las consultas sencillas seguirán procesándose directamente en el dispositivo, dentro del ecosistema habitual de Apple. Pero las peticiones que requieran mayor capacidad de cómputo se derivarán a uno de los grandes modelos Gemini de Google, en virtud de un acuerdo entre ambas compañías. Apple, además, estaría utilizando una versión de ese modelo de Google como maestro para entrenar, mediante un proceso de destilación, una versión más ligera capaz de ejecutarse localmente en iPhone, iPad y Mac.
La dependencia de infraestructura de Nvidia y Google marca un giro notable respecto a la doctrina histórica de Apple, que durante años ha presumido de diseñar internamente desde sus procesadores hasta su software, evitando ceder el control de piezas críticas a terceros. Fuentes citadas por Technobezz y MacRumors sostienen que la compañía llegó a este acuerdo tras constatar que sus propios modelos de inteligencia artificial no alcanzaban el nivel de sofisticación de sus competidores, en particular tras el fracaso relativo de las funciones de Apple Intelligence presentadas en 2024 y 2025.
El iPhone Fold, siete años después de Samsung
En paralelo, Apple ultima el lanzamiento de su primer teléfono plegable, que según las filtraciones recogidas por PhoneArena y MacRumors adoptará un diseño tipo libro: una pantalla interior de aproximadamente 7,6 pulgadas que se abre como un cuaderno, y una pantalla exterior de unas 5,3 pulgadas para el uso rápido con el dispositivo cerrado. El lanzamiento llegaría siete años después de que Samsung popularizara el formato plegable con su primer Galaxy Fold en 2019, lo que sitúa a Apple, una vez más, como seguidora tardía de una categoría que ya han explorado Samsung, Huawei, Honor y Google.
El precio estimado —entre 2.000 y 2.500 dólares, con las filtraciones más recientes apuntando a la franja alta— lo convertiría en el iPhone más caro jamás vendido por la compañía, muy por encima de los 1.199 dólares del actual iPhone 16 Pro Max. Se espera que la producción inicial ronde los 10 millones de unidades durante 2026, una cifra moderada que sugiere que Apple tratará el dispositivo como un producto de nicho premium antes que como sustituto de su gama principal.
Por qué importa: Apple certifica el fin de la autosuficiencia en IA
El verdadero significado de estos movimientos va más allá de las especificaciones técnicas. Durante la última década, Apple ha basado buena parte de su discurso de marca en el control vertical: chips propios (la familia Apple Silicon), software propio, y una promesa de privacidad sustentada en procesar el máximo de datos posible dentro del propio dispositivo. Apoyarse en Nvidia —su rival más incómodo en la carrera bursátil de la última década— y en Google —su competidor directo en sistemas operativos móviles— para el cerebro de su asistente estrella es una admisión implícita de que Apple llega tarde a la revolución de la IA generativa y necesita aliados para no perder terreno frente a Google Gemini, OpenAI y Amazon.
Para Nvidia, el acuerdo refuerza su posición como proveedor imprescindible de infraestructura de IA incluso para las compañías que en teoría podrían ser sus competidoras, consolidando un modelo de negocio en el que prácticamente ningún gran actor tecnológico puede prescindir de sus chips. Para Google, supone un espaldarazo estratégico: ver a Apple, su rival en el negocio de los smartphones, apoyarse en Gemini y en su nube para una función tan visible como Siri valida la superioridad técnica que Google reclama en el terreno de los modelos de lenguaje.
Los riesgos por delante
El calendario, no obstante, deja poco margen de error: Apple ha fallado ya en cumplir dos plazos previos para el relanzamiento de Siri, lo que ha erosionado la confianza de analistas e inversores en la capacidad de ejecución de la compañía en inteligencia artificial. Si el lanzamiento de septiembre vuelve a retrasarse o decepciona en sus capacidades reales frente a la competencia, el golpe reputacional sería mayor que en ocasiones anteriores, precisamente por la magnitud de las expectativas generadas. En el terreno del hardware, el reto del iPhone Fold será demostrar que Apple puede justificar un sobreprecio superior a los 2.000 dólares en una categoría que, hasta ahora, no ha logrado convertirse en un fenómeno masivo para ningún fabricante.
Con información de MacRumors, 9to5Mac, Technobezz y PhoneArena.









